Las heridas de infancia se manifiestan repetidamente durante la vida, ante todo tipo de relaciones y contratiempos.
Cuando no están reconocidas, la primera impresión es la de culpar a los demás de las situaciones y quitarnos toda la culpa, o en su polaridad, cargarnos con toda la culpa y liberar a los otros de ella.
Al empezar a reconocer las heridas y esas creencias que nos han ido limitando por años, comenzamos a entender que nadie es culpable de lo que sucede. Cada una de las partes actúa basándose en sus creencias, enseñanzas, ejemplos y trato que obtuvo de su entorno.
Justo en este punto, es cuando uno toma consciencia y responsabilidad de lo que tiene que sanar en su interior y entiende que el otro también tiene sus propias heridas y trabajo personal que realizar.
Desde aquí se pueden llegar a acuerdos entre las partes si se está en el mismo punto de trabajo interior, también llamado vibracional. O reconocer que no se está en el mismo punto y simplemente soltar los hechos y trabajar de manera individual dichas heridas, hasta estar preparado para trabajar en conjunto de nuevo con estas personas o situaciones, o las que la vida te ponga en el camino.
Nunca es casualidad coincidir con las personas y situaciones que vivimos. Todas tienen algo que enseñarnos sobre nosotros mismos, al igual que nosotros enseñamos a los demás. Esto es lo conocido como “El reflejo espejo” en las relaciones. La cuestión es, ¿Eres consciente de estas enseñanzas?
Hay muchas cosas que por nosotros mismos no seriamos capaces de ver, ya que estamos inmersos en nuestras creencias las cuales tratamos como ciertas y absolutas.
El trabajo del terapeuta consiste en que puedas cuestionarte temas y puntos de vista, que a su vez pueden abrir procesos interesantes y necesarios en los cuales puede que estemos estancados de manera inconsciente.
Las 5 heridas de la infancia son:
Miedo al rechazo
Miedo al abandono
Miedo a la injusticia
Miedo a la humillación
Miedo a la traición
Las fases de estos tipos de heridas van desde la etapa de bebé y durante toda la infancia hasta la pre adolescencia. Es por ello que reconocerlas no es tarea fácil, ya que nos acompañan inconscientemente toda la vida prácticamente.
Si tienes dudas sobre el tema, si crees que puedes tener algunas de estas heridas pero no lo tienes claro, o por ejemplo eres padre, cuidador o acompañas a personas que puedan tener estas heridas y no sabes como ayudarlas, no dudes en ponerte en contacto.
Deja en comentarios cualquier vivencia o aportación, será más que bienvenida.