El maternaje se centra en la parte del vínculo que creamos con nuestra madre al nacer. Dependiendo del estado de seguridad y pertenencia que sentimos en esta fase, que va desde el nacimiento hasta el año y medio o dos años aproximadamente, crearemos de manera inconsciente las sensaciones y creencias para vivir en las siguientes fases como humano.
Puede darse un vínculo estable en el que el bebé sepa que siempre va a tener a alguien que cuide y vele por él. También puede darse un vínculo intermitente en el que el bebé tenga el amor o sus necesidades se vean satisfechas únicamente cuando la madre o cuidador puede, creando inseguridad y temor de ser abandonado. O bien desde el otro extremo, puede darse un vínculo inexistente y/o tóxico en el que la sensación del bebé sea de peligro constante.
Estos estados se verán reflejados en el crecimiento del niño y en la relación que tenga consigo mismo y con el mundo.
De adultos podemos obtener ayuda a través de terapia, del autoconocimiento y el automaternaje para que esas necesidades no cubiertas o ese estado de alerta disminuyan y queden conpensensados.