En esta publicación voy a hablar desde mi historia personal con el fin de poder aceptar lo sucedido, agradecer desde el corazón y si es posible llegar a alguna persona que le pueda ayudar o le haga entender por lo que se pasa en este tipo de situaciones.
Hace menos de dos semanas tuve que tomar la decisión más dolorosa de mi vida, dejar partir a mi fiel amigo y compañero Sky.
Hace 8 años y 4 meses me dejaron a un gatito de 3 meses en la puerta de mi antiguo piso. Cuando la abrí estaba solo y no dudó ni una milésima de segundo en entrar y hacerse dueño del lugar. Agradezco enormemente a la persona que nunca me reconoció que me lo dejó, que lo hiciera. Ya que ahora entiendo que el fin de conocer a esa persona no era otro que el haber podido compartir estos años de aprendizaje, crecimiento y amor junto a Sky.
Ha sido un gato súper dulce, cariñoso, inteligente y bueno. En estos 8 años que hemos estado conviviendo me ha enseñado una forma diferente de ver la vida.
Con él he podido aprender lo que es el amor saludable, sin apegos, desde el espacio y la aceptación del mismo, ya que él decidía cuando quería acercarse y compartir y solo algunas veces dejaba que fuera al revés.
Me ha enseñado a quedarme y no huir de mí y mis emociones. Yo era una persona muy inquieta y seguramente si él no hubiera aparecido en mi vida, hubiera viajado de nuevo para huir de mis problemas. Aunque los problemas te acompañan allá donde vas y es únicamente cuando los enfrentas y les das espacio para que aparezcan tus emociones, cuando todo empieza a cobrar sentido y transformarse.
Aun siendo un trasto de cachorrito y hacerme enfadar por sus marcajes y demás travesuras, también me ha enseñado lo que es el amor incondicional, puede que su memoria a corto plazo tenga algo que ver… jaja, Pero después de una regañina se tomaba su tiempo y luego volvía al rato dándome el amor de siempre cual niño.
En mis momentos más tristes y de transición más intensos, se mantenía a mi lado por horas y horas, sabiendo de manera energética que algo no iba bien y proporcionándome el apoyo que necesitaba en ese momento para no caer más, cosa que los humanos por mucho que me quisieran y/o apreciaran no sabían o podían hacer.
Entre estos y otros aprendizajes, también me está enseñando a ver la muerte de cerca y el duelo.
Siempre ha sido un gato muy sano, pero hace cosa de 2 meses le cambié el pienso y comenzó a perder peso. Siempre ha sido bastante exquisito con la comida y pensaba que esta vez se trataba de lo mismo, con lo que medio enfadada esperé unos días a ver si se acostumbraba al cambio. Al ver que perdía peso y no lo quería volvimos a su pienso de siempre y comenzó a comer de nuevo. Pasadas unas semanas volvió a dejar de comer y vomitó y decidí llevarlo al veterinario.
El 15 de diciembre lo llevé y al salir alterados los resultados de análisis pedimos hora para una ecografía. El ecografista nos comentó que podía ser cáncer pero que era mejor hacer una citología para descartar. Después de una semana desesperante, dándole medicación, nuevos tipos de comida y todo el amor del mundo, nos dieron los resultados en los que había anemia, los riñones un poco afectados, falta de vitamina B12 y supuestamente inflamación crónica del intestino. Fui a un nuevo veterinario para una segunda opinión que me explicó algo parecido y me quedé más tranquila y sobrellevé las navidades sabiendo que teníamos que empezar estos cuidados especiales, pero con revisiones y mucha atención todo estaría dentro de una nueva normalidad.
Pasados reyes lo volví a llevar para hacer una ecografía de revisión, porque veía que estaba un poco desanimado de nuevo y hacía el tonto con la comida. En esta ocasión ya se veían ganglios inflamados en el intestino, los riñones mucho peor y la nueva ecografista volvía a sugerirme la citología y me negué en rotundo pidiendo una biopsia para ir al grano. Al día siguiente no pudieron realizarle la biopsia porque la anemia había aumentado considerablemente y en su lugar le hicieron una transfusión de sangre.
Al no quedarme tranquila pedí cita en una nueva clínica, dónde tenían oncología y directamente lo dejaron ingresado para hacerle pruebas y ver su evolución. Al día siguiente me confirmaron que por la sintomatología era un cáncer maligno en el intestino, que por el estado de sus riñones no podían darle la quimio agresiva, pero que podíamos probar con una quimio en pastillas menos invasiva que nos daría una esperanza de vida de 4 a 6 meses. Nos aconsejó que esperáramos a los resultados para confirmar, que tardarían unos 3 días.
Mi temor era que sufriera, ya que no lo merecía y para nada quería hacerle pasar por una situación de dolor y desgaste. La verdad que no tuvimos mucho tiempo para pensarlo.
Esa misma tarde lo llevé a casa, por la noche empezó a decaer. Dejó de comer, de beber y de andar. Para moverlo tenía que cogerlo. Al día siguiente si lo dejaba en el suelo se iba de lado a lado, comenzaba a maullar muy fuerte como nunca y se iba a lugares de la casa apartados como dejándose ir.
Esas imágenes fueron devastadoras para mí, porque veía que estaba sufriendo. Así que con todo el dolor de mi corazón me despedí de él en casa y tomé la decisión de llevarlo al veterinario. Por un momento dudé ya que se calmó y durmió tranquilo, pero al despertarse volvía a maullar como nunca.
Así que fui con mi madre y vinieron mi hermana y mi cuñado para acompañarme. El veterinario sintiéndolo muchísimo nos dijo que en su estado lo mejor era dejarlo ir. Así que después de ponerle la vía y hacernos decidir como queríamos que fuera el proceso post suceso, nos pasaron a una sala más íntima y nos dejaron unos momentos con él para despedirnos, pero él se puso de nuevo a maullar de dolor, con lo que le puse una canción de relajación y despidiéndonos desde un amor infinito, dio su último aliento.
Se quedó muy tiernito y relajado y la sensación que me dio fue de paz y tranquilidad. Ya no iba a sufrir más.
Soló un mes y 3 días después de que comenzara todo se fue. Ha sido todo muy rápido y han sido unos días durísimos, toda esta tensión vivida ha agravado mis problemas esqueleto musculares, ya que como siempre digo cuerpo, mente y emociones van cogidas de la mano.
Llegar a casa y que no venga a la puerta a saludarte, levantarte por la mañana y que no te acompañe al baño y por toda la casa para que le toques. El estar en el sofá y no tenerlo al lado tuyo pegadito a ti durmiendo, que te acompañe en la cocina para ver si pilla algo de comida y miles de situaciones diarias más. Ahora me toca aprender a vivir sin él.
Hay muchas personas que no entenderán este dolor, porque no tienen mascotas y no se lo imaginan. Porque la tienen, pero aún no han perdido a ninguna y no pueden ponerse en tu situación, o simplemente porque no entienden o no se permiten esta forma de amar por ser un simple animal.
Pero si habláramos de un ser humano que ha compartido 8 años de tu vida diariamente contigo, ¿Cómo te sentirías? ¿Dejaría un vacío en tu vida? ¿Estarías triste y pasando un duelo? Pues esto es justamente lo que se siente por una mascota, que es un miembro más de la familia y en mi caso el único con el que convivía desde hace un tiempo.
Por suerte o por desgracia me he sentido más acompañada y entendida por mi gato en estos años, que por mucha gente que tengo y he tenido a mi alrededor.
Si esta pérdida le sucede a un ser querido de uno de nuestros amigos, compañero de trabajo o familiar allegado, seguramente le acompañaríamos de alguna manera simbólica, como ir al tanatorio a darle el pésame y un abrazo, pasar tiempo con esa persona sin sobrecargarla con tus problemas por unos días, llamadas y mensajes de ánimo, etc.
Con las mascotas se necesita exactamente lo mismo, ni más ni menos.
Cada uno pasa el duelo a su manera y esto da para varias publicaciones de blog, ya que hay infinidades de tipos de duelo en esta vida. Pero en todas ellas se necesita apoyo, empatía, comprensión y mucho amor.
En mi caso puedo decir que gracias a las enseñanzas de Sky y mi trabajo personal, estoy permitiéndome en todo momento lo que necesito. Llorar, sentirme abatida sin salir de la cama a ratos. Sentirme feliz y agradecida por haberlo tenido en mi vida, sentir un vacío emocional, ponerme la máscara delante de la gente cuando es necesario, decir NO y poner mis límites saludables y expresar o no lo que necesito en cada momento, cuidando mi espacio y territorio.
Aun que puedo decir que he tenido a mi familia de manera incondicional, mensajes y llamadas tanto de amigos como compañeros y visitas muy conscientes y amorosas. Me siento muy agradecida por todo ello. Es que era un gato que se hacía querer.
Sus cenizas ya están libres en sitios muy especiales y su energía me va a acompañar siempre.
Gracias mi Sky ojos inolvidables, por todo el amor que me has regalado, gracias por tu vida y ahora aún que te eche de menos y tenga momentos altos y bajos, voy a honrarte siguiendo adelante con tus enseñanzas.
Te amaré infinito mi chiquirriti <3
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Recuerda que todas tus emociones y sentimientos son válidos y en Hacia mi esencia, más que bienvenidos.