El estado de ánimo puede alterar a tu cuerpo y a tus hábitos diarios y viceversa.
Vamos a repasar algunos de los factores externos que pueden fomentar un desajuste del estado de ánimo.
Trabajo – Estar en un trabajo que no te motive, en el que no te valoren y en vez de crecer profesionalmente sea una fuente de frustración. El estrés continuo, o la falta de trabajo prolongada en el tiempo.
Dinero – No tener suficiente dinero para todos tus gastos, dejar de hacer cosas que te interesan y son parte de tu motivación, como ver qué hay más gastos que ingresos mes a mes.
Pareja – Tener una pareja con la que no se está bien, que no haya comunicación o incluso que haya violencia verbal o física. Lidiar con exparejas y custodia de los niños con personas que no atienden o desobedecen los acuerdos. Como también la falta de pareja por mucho tiempo de manera indeseada.
Familia – Cargas emocionales y creencias limitantes que pasan de generación en generación y ya no se ajustan a la realidad. Conflictos diarios de convivencia.
Social – Sentir que no encajas con nadie, sensaciones de incomprensión, soledad y aislamiento o bien hacer cosas que no te agradan y/o soportar comentarios hirientes por estar acompañando.
Todos estos e infinitos aspectos más, pueden ir generando con el paso del tiempo un estado de insatisfacción, fatiga, tristeza, apatía y/o desgana. Normalizar estas sensaciones hacen que nuestro cuerpo y mente vivan en una constante alerta de peligro que envía señales a diferentes órganos de nuestro cuerpo. Al recibir estas señales los órganos implicados deben trabajar de manera incansable para que recuperarse. Nuestro cuerpo es una gran farmacia que trabaja 24 h toda nuestra vida, para ayudarnos a estar bien, mejorar nuestras heridas y mantenernos con vida.
Los impactos emocionales diarios no satisfactorios, provocan un exceso de trabajo en el cuerpo prolongado en el tiempo, que a su vez crean la llamada somatización, creando dolencias y enfermedades que varían en función de la persona y sus tendencias. Es por ello que la enfermedad no es la enemiga, sino al contrario, nos genera el aviso de que algo no está yendo como debiera para que tomemos consciencia en los cambios que necesitamos.
Es imprescindible poder reconocer en cualquier ámbito cosas que hacemos por costumbre, pero que no nos hacen bien. Empezar a trabajar paso a paso en todo aquello que nos gustaría cambiar y mejorar. Ponernos metas reales y alcanzables que ir cumpliendo para ayudarnos a subir el estado de ánimo y ver que si podemos crear cambios en nuestras vidas. Parar y darnos espacio y tiempo para reconocer lo que no está bien y lo que realmente necesitamos y queremos. Apoyarnos en personas que han logrado hacer cambios para motivarnos y en profesionales que te acompañen y te ayuden a encontrar las herramientas adecuadas para tu propia evolución. Y sobre todo entender que la vida tiene altos y bajos, pero que no es real ni normal permanecer en un estado constante de alegría y felicidad, como tampoco estar siempre en un estado de apatía y tristeza, puesto que enmascara mucho dolor y sufrimiento que deben trabajarse.
Si has podido reconocer algo en ti en este escrito y no sabes por donde empezar, no dudes en hacer un comentario o contactar a través de los diferentes canales. Es para mi un placer poder acompañar en este tipo de transiciones ya que por mi misma se que es posible y que si yo he podido tú también puedes hacerlo con los pasos adecuados.
Siempre es buen momento para poder trabajar en la vida que deseamos.